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JUEZAS Y JUECES DE PAZ MANTIENEN VIVA LA CONFIANZA EN LA JUSTICIA EN ZONAS ALEJADAS
2026-07-31
Mientras la ciudad aún despierta, en un centro poblado de Cutervo, una comunidad de San Ignacio o un caserío de Lambayeque, ya hay un juez de paz dispuesto a escuchar. No viste toga ni trabaja entre grandes edificios judiciales; su despacho puede ser una modesta oficina comunal o un ambiente acondicionado por la propia población. Sin embargo, su compromiso con la justicia es tan firme como el de cualquier magistrado del país.
Así transcurre la labor de los 354 jueces de paz que integran el Distrito Judicial de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque, conformado por las provincias de Chiclayo, Lambayeque, Ferreñafe, Jaén, San Ignacio y Cutervo. Mujeres y hombres elegidos por sus propias comunidades por su integridad, liderazgo y espíritu de servicio, quienes dedican su tiempo a resolver conflictos cotidianos, promover el diálogo y construir acuerdos que fortalecen la convivencia pacífica.
Cada uno conoce de cerca la realidad de su pueblo, porque forma parte de él. Escucha a quienes buscan una solución, orienta a las familias, impulsa la conciliación y actúa con imparcialidad para devolver tranquilidad a quienes depositan su confianza en la justicia. Su labor trasciende la resolución de controversias: representa esperanza para quienes viven en las zonas más alejadas y encuentran en la justicia de paz una respuesta cercana, humana y oportuna.
Gracias a su presencia en comunidades urbanas y rurales, la justicia llega donde más se necesita, eliminando barreras geográficas y acercando el servicio judicial a miles de ciudadanos. Su trabajo diario demuestra que la administración de justicia también se construye con diálogo, empatía y un profundo compromiso con el bienestar colectivo.
En el marco de las celebraciones por el Día del Juez y de la Jueza, la Corte Superior de Justicia de Lambayeque expresa su reconocimiento y gratitud a los 354 jueces de paz que, con responsabilidad y vocación de servicio, representan el primer eslabón del sistema de justicia y desempeñan un papel fundamental en la consolidación de una cultura de paz en la región.
Porque detrás de cada conciliación alcanzada, de cada conflicto resuelto y de cada ciudadano que encuentra una respuesta en su propia comunidad, hay un juez de paz que demuestra que la justicia no solo se administra desde un juzgado, sino también desde el compromiso, la honestidad y la voluntad de servir. Ellos son el rostro más cercano de la justicia y un motivo de orgullo para la Corte Superior de Justicia de Lambayeque.